Cada vez más dudas en el principio de todo

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A mediados de marzo científicos de EE.UU detectaron la primera evidencia de las ondas gravitacionales primordiales. Es decir, las ondulaciones que la inflacción generó en eel espacio hace 13,8 mil millones de años cuando el Universo empezó a expandirse y que podrían ser la primera evidencia directa de la inflacción cósmica ( momento histórico en el que, en menos de un segundo, el Universo pasó de ser un punto diminuto a convertirse en una inmensidad – Teoria del Big Bang-).

Albert Einstein predijo que cuando algo realmente violento tenia lugar, como la rápida expansión del Universo después del Big Bang, se creaban ondulaciones en el espacio-tiempo, ondas gravitacionales, que se propagaban a través del Universo comprimiendolo en una dirección y estirandolo en otras. Pero pensaba que estas serían tan débiles que nunca serían detectadas.

Según los autores, los cambios en la polarización de la radiación de fondo de microondas (el ruido de fondo dejado por el Big Bang en forma de partículas que aún pululan por el Universo) , que fueron detectados por el telescopio BICEP2, solo se podían explicar por la modificación causada por las ondas gravitacionales primordiales (aquí). Pero pronto fueron criticados y los propios autores reconocieron la polémica y admitieron que la señal que captaron podría ser un falso positivo creado por el polvo de nuestra propia galaxia, que se habría interpuesto en sus observaciones (aquí).

Recientemente se han publicados los datos de Planck, una sonda europea. Estos reducen sustancialmente la posibilidad de que BICEP2 detectara las huellas de las ondas gravitacionales. Muestran que los aurores estadonidenses subestimaron el polvo de nuestra propia galaxia y que en realidad toda la señal puede deberse al polvo. Por lo que el descubrimiento podría quedarse en nada.

El mapa, elaborado por el equipo de Planck, muestra la polarización debido al polvo en todo el cielo incluyendo la región examinada por BICEP2. En la imagen de abajo podéis ver dicho mapa. Las regiones de clor azul corresponden a las de más baja cantidad de polvo interesteral y las de rojo , las de más alta cantidad. La región marcada con un rectangulo corresponde a la observada por el telescopio BICEP2. Esta no corresponde a las de menos cantidadde polvo. Izquierda: hemisferio galáctico norte; Derecha: hemisferio galáctico sur.

David Spergel, un astrofísico teórico de la Universidad de Princeton, New Jersey dice que algunas pequeñas regiones residuales de BICEP2, que quedan después de restar la polarización debiso el polvo, todavía podría ser resultado de las ondas gravitacionales primordiales. Para aclara todo esto se estan combinando los datos de Planck y BICEP2 en un análisis conjunto. Se espera que los resultados se publiquen a finales de noviembre.

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