Mercurio tóxico en el hielo del Ártico

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El mercurio (Hg) es uno de los contaminantes más preocupantes en el ecosistema marino del Ártico. Las personas y los animales que viven allí tienden a tener altas cantidades de mercurio en sus tejidos ya que los maníferos marinos con alta concentraciones de mercurio forman parte de la dieta tradicional de las personas de allí.

La principal especie de Hg que causa más preocupaciones biológicas debido a su neurotoxicidad y naturaleza biomagnificadora es es monometilmercurio ( CH3Hg + y sus complejos ≡ MMHg). Un equipo de investigadores han descubierto que el hielo del Ártico contiene grandes cantidades de metilmercurio que puede entrat en los ecosistemas marinos a un ritmo creciente por el deshielo causado por el cambio climático.

El mercurio llega al Ártico como emisiones procedentes de fuentes como las centrales eléctricas de carbón y los incendios forestales que viajan a través de la atmósfera. Una vez en el Ártico, reacciones fotoquímicas oxidan el metal y lo depositan sobre el hielo. Los científicos piensan que unas especies de bacterias que se encuentran en el hielo convierten este mercurio inorgánico en metilmercurio, y que los microbios marinos como el plancton asorben. Finalmente, el metilmercurio se abre paso en la cadena alimentaria, lo que representa un riesgo no sólo para la vida silvestre, sino también a los pueblos indígenas que comen los animales en la parte superior de la cadena, como las focas. Pero se sabe poco sobre la cantidad de mercurio que circula a través del Ártico y cómo se metilado allí.

Sarah A. Beattie, de la Universidad de Manitoba y sus colegas querían estudiar el hielo del mar de varios años (una forma duradera de los hielos que se encuentra en aguas de océano abierto) como una posible entrada de metilmercurio en el Ártico. El equipo hizo dos viajes separados al Ártico en 2011 y 2013. Viajando en un rompehielos, el equipo fue a dos sitios del Ártico canadiense: el Mar de Beaufort y el estrecho de McClure. Allí, los investigadores extrajeron muestras de hielo de varios metros de largo. En un laboratorio de a bordo del barco, los investigadores analizaron el contenido de mercurio total de las muestras  espectroscopia atómica de fluorescencia con vapor frío (CVAFS). En la universidad, acoplaron cromatografía de gases con CVAFS para evaluar el componente de metilmercurio.

Los núcleos de hielo tenían concentraciones de mercurio que van desde 0,65 hasta 60,8 pM. Las concentraciones de la forma metilada alcanzaron un máximo de 2,64 pM.

Esos valores pueden parecer pequeñas, explica Beattie, pero el metilmercurio es muy potente, y sus concentraciones puede aumentar en un factor de un millón o más a medida que viaja hacia arriba en la cadena alimentaria.

Basándose en estos hallazgos, el equipo de Beattie estima que, al ritmo actual de derretimiento del hielo, 42 kg de metilmercurio entra en el ecosistema del Ártico cada año y para entender mejor cómo el cambio climático afectará a esta fuente de metilmercurio, Beattie y Lars-Eric Heimbürger de University of Bremen, dicen que los investigadores deben recoger el hielo del Ártico no canadienses. Esos datos ayudaría a determinar la distribución de mercurio en el Ártico.

Fuentes:

 

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