La meiofauna, la gran desconocida

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La meiofauna está compuesta por invertebrados que miden entre 100 y 1000 μm. Está formada por miles de especies, entre ellos: protozoos, copépodos, poliquetos, ácaros, tardígrados, quinorrincos, ostracodos, y nematodos. Pueden encontrarse en el suelo o en el agua (en aguas libres, el fondo o litoral de lagos, ríos, espacios subterráneos y mares)

“La meiofauna de aguas continentales puede estar compuesta por larvas jçovenes de algunos insectos, pequeños moluscos, ácaros, microcrustáceos como copépodos, pulgas de agua y ostrácodos, además de gusanos nemátodos y formas pequeñas de anélidos: lo importante es que tengan este tamaño para formar parte de ella” afirma Santiago Gaviria, profesor de la Universidad de Viena (Austria), consultor en ecología acuática y sistemática animal, y jurado de tesis doctorales en la Facultat de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia.

Estos organismos son los grandes desconocidos debido a su tamaño y a que no han despertado tanto interés como la macrofauna invertebrada o los vertebrados como peces y amfibios. La meiofauna forma parte de la base de la cadena alimentaria, y una alteración en sus poblaciones tendría consecuencias imprevisibles en los eslabones superiores de la cadena y es de un gran provecho ambiental. Sus usos son comprobados e incluso se aplican para el mejoramiento de ecosistemas acuáticos. Diversas especies de meiofauna, como las dafnias, se alimentan de algas y bacterias convirtiéntolas en un filtro de gran efectividad en los embalses que aclaran las aguas.

“Hay aplicaciones de meiofauna planctónica en embalses del río Támesis en Londres, donde han llegado a remover hasta un 99% de bacterias y algas utilizando pulgas de agua” dice Santiago Gaviria.

File:London Thames Sunset panorama - Feb 2008.jpg

Río Támesis, Londres (Wikipedia)

También son excelentes bioindicadores de contaminación, ya que perciben cualquier cambio en las variables ambientales de los ecosistemas marino y terrestre.

“Se han cultivado especies com Daphnia pulex, para ser utilizadas como detectores de niveles de toxicidad de metales pesados, pesticidas y elementos tóxicos en general” añade Gaviria

Pero Gaviria considera que la investigación de estos organismos no acaba ahí y sus aplicación como indicadores ambientales debe ser considerada.

“Lo que se debe hacer es buscar las valencias ecológicas para cada especie tanto en temperatura, como en pH, tolerancia de oxígeno o de nutrientes, y que se apliquen estos índices para hacer monitoreos de lagunas, ríos y aguas subterráneas”, concluye.

Fuentes:

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